jueves, 4 de julio de 2013

La relación entre el bailarín y su padre. Reflexiones.


Un tema muy platicado, y poco solucionado.

Cierto que las mujeres tenemos mucha competencia dancística lo cual nos dificulta el hacernos de un lugar en una escuela o en una compañía. Pero cierto es, también, que para los hombres el camino de la danza es muy duro, desde el primer día. Por la presión social (familia, amigos, conocidos y desconocidos). Parece una tarea titánica el cambiar la forma de pensar de la sociedad al respecto. Y sobre todo en países como México, donde la gente tiene que resolver primero sus necesidades más básicas: la comida, la vivienda, la salud, la educación, la seguridad, el empleo. Hasta que no solucionemos esto, no podremos acercar a la gente al arte y la cultura de una manera más abierta.


Soy seguidora de un blog llamado "My son can dance" escrito por Nina Amir, madre de Julián (protagonista de dicho blog), en el que Nina ha narrado paso a paso, la historia de su hijo como bailarín; desde sus primeros pasos hasta ahora que ya es un profesional.

Dentro de sus posts, me encontré con uno que me llamó la atención. Nina Amir pidió a Ron Lacey (padre de Julián) que escribiera un artículo acerca de su hijo bailarín, el cual me dí a la tarea de traducirlo para compartirlo aquí con ustedes.

Por supuesto que Julián es un chico muy afortunado. Aquí se ve un ambiente familiar ideal y de color de rosa. Dudo mucho que sea la realidad de la mayoría de los bailarines, al menos en México. ¿Cuántos bailarines tienen realmente el apoyo total e incondicional de sus padres? ¿Cuántos más han dejado ir sus sueños por la negativa de los papás? 


Sin embargo, los argumentos que presenta Ron Lacey para defender la profesión de su hijo me parecen muy acertados, yo no podría explicarlos mejor; y creo que al leerlos, muchos chicos bailarines podrán sentirse mucho más seguros de que al perseguir su verdadera pasión, su vocación, no hacen daño a nadie, ni a ustedes mismos; y de que la danza, es una profesión digna, honesta y difícil, como lo podría ser cualquier otra. Argumentos válidos que pueden ustedes utilizar para tener una larga y productiva charla con su familia. 

Si en caso contrario, eres de los pocos afortunados que cuenta con el apoyo de sus padres; valora lo que tienes, quiérelos mucho y sé buen hijo porque, de verdad, hay muchos bailarines que no han tenido tanta suerte.



http://mrs-rob.deviantart.com/art/Male-Dancer-269290060

"El papá de un bailarín.
http://mysoncandance.net/2013/04/the-fathers-role-support-your-dancin-boy/

Como padre de un niño bailarín, mi esposa me pidió que escribiera acerca de por qué los padres debemos apoyar a los hijos cuando muestran interés en convertirse en bailarines.

Aquí están mis pensamientos sobre el tema.

El trabajo de los padres

Creo que un aspecto primordial del trabajo de los padres es educar a sus hijos para que puedan cumplir el llamado de sus vidas y/o el ejercicio de su pasión. Para ello, un padre debe estar abierto a que sus niños exploren las cosas que les interesan conforme van creciendo, incluso si éstas se encuentran fuera de la zona de confort de los padres. Siempre y cuando estas cosas no sean ilegales o perjudiciales para ellos o para los demás, y la danza desde luego no entra en esta categoría. Por lo tanto, como padre que hace su trabajo, hay que dar un buen ejemplo, y apoyar los intereses de su hijo, incluso si éstos son algo desconocido para usted o le hacen sentir un poco incómodo.
Abra su mente, abra su corazón.

Los padres a menudo parecen tener una idea general de lo que quieren ver en sus hijos. La importancia y el prestigio del deporte está muy arraigado en nuestra sociedad: el fútbol, el baloncesto, el béisbol; son muy buscados y valorados, sobre todo por los papás. Sin embargo, nadie iguala las habilidades atléticas necesarias para los deportes con las que se necesitan para ser un bailarín. Muchos padres sólo miran el estereotipo de un bailarín, especialmente del bailarín de ballet: afeminado, homosexual, débil, actividad que no es difícil, un marica, etc. Esta percepción demuestra la ignorancia y la falta de comprensión de lo que realmente se necesita para convertirse en un bailarín profesional.

Mi hijo es uno de los atletas más talentosos que he conocido o visto. Podría haber practicado cualquier deporte de su elección, y haber sido de los mejores. Si se hubiera centrado en un deporte tanto como lo hizo en la danza, podría haber jugado en primera división de fútbol o béisbol, aunque probablemente es muy bajito para el baloncesto. Sin embargo, optó por bailar, y será uno de los pocos que lo hace en las filas profesionales de su esfuerzo atlético elegido.

Él necesita apoyo, es un camino difícil

Julián tuvo suerte. Contó con el apoyo total e incuestionable de sus dos padres. A pesar de que crecí amando el fútbol y jugué en la escuela secundaria y la universidad, he apoyado totalmente su decisión desde el principio. Él eligió la danza sobre el fútbol, y yo estaba triste por no verlo jugar, pero feliz de verlo bailar. Con la cantidad de burla y presión que soportó de los chicos de su edad, fue bueno que tuviera mi apoyo. Él me ha dicho directamente, la importancia de que su padre, su primera figura masculina, apoyara su decisión de danzar, sobre todo para reforzar su seguridad y su propia masculinidad. Con todo lo que tuvo que soportar, el acoso de niños en la escuela secundaria y preparatoria (e incluso de vez en cuando en la escuela primaria), es posible que mi desaprobación hubiera sido demasiado y podría haberlo impulsado a abandonar lo que yo sabía que era su pasión.

¡La pasión de su hijo es más importante que sus prejuicios!

Yo quería que Julián persiguiera su pasión, algo que amaba y que significaba más para él que cualquier otra cosa en el mundo. Para llegar a ser un bailarín, en particular de índole profesional como lo ha hecho Julián, hay que entregarse y prácticar día y noche. Se requiere tanto sacrificio, se renuncia a la mayoría de los deportes, muchos eventos sociales, y hay que soportar las burlas, los insultos, la intimidación y la falta de amigos debido a esta elección; se debe soportar el bullying, incluso más severo, de sus compañeros; el cansancio por entrenar siete días a la semana, tres horas al día, y muchas veces tener que conducir largas distancias para asistir a las mejores escuelas de danza; a los teatros, dejando a sus familias para asistir a una de las mejores escuelas en una ciudad lejana que les proporcione la mejor oportunidad de tener éxito en su pasión. Entonces, incluso para los hombres, a este nivel; la competencia es tan dura que después de todo el trabajo, la dedicación, la pasión y el sacrificio; es posible que jamás se consiga un contrato en alguna compañía. Un director artístico puede no ver en su hijo las características que quiere o necesita. Es una decepción muy fuerte, sobre todo después de que su hijo ha llegado hasta este punto, es aquí donde necesita de todo su apoyo.

Como bailarín Julián crece: se especializa en un tipo de danza para obtener reconocimiento en ese estilo. Él va a clase o ensayo de seis a siete días a la semana durante el año escolar (de septiembre a junio), con sólo una semana o dos de descanso durante este período. Trabaja mucho para perfeccionar su técnica, para aprender más, para no quedarse atrás de alguien dispuesto a trabajar aún más duro. Todo esto incluye hacer los mismos movimientos una y otra vez para perfeccionarlos, arriesgándose a las lesiones por los movimientos repetitivos. Luego está la presión para saltar más alto, ejecutar más vueltas, levantar a las niñas con mayor frecuencia y más alto. Las clases y la búsqueda de la perfección nunca terminan, y el espejo en la parte delantera del salón sólo muestra los defectos.

Entonces, ¿porqué no podemos admirar este esfuerzo? ¿qué hay en esta actividad que no sea increíble?

No puedo entender a un padre que no esté orgulloso de su hijo bailarín. Un hijo que está dispuesto a hacer algo así de difícil, dispuesto a sacrificar tanto como esta disciplina lo requiere, a estar a la altura de las exigencias de esta forma de arte a pesar de la fuerte presión social.

Ser bailarín no equivale a ser gay.

¿Qué parte de la danza produce algo por lo que un padre estaría avergonzado? ¿Qué parte de la danza es tan terrible que un padre negaría egoístamente a su hijo la oportunidad de encontrar, posiblemente, la pasión de su vida y dar al mundo su don?

¿Le preocupa que su hijo pueda ser gay, o que la danza lo convierta en eso? Bailar no convierte a una persona en gay más de lo que podría hacerlo el fútbol, el karate o el boxeo. No existe actividad o deporte alguno que "haga de él un hombre" y le impida convertirse en gay si ésta última es su orientación sexual.

Sí, hay muchos bailarines que son gays y son bien aceptados en la comunidad dancística. Sin embargo, muchos, incluyendo a mi hijo, no lo son, y la danza no tiene nada que ver con su orientación sexual.

¿Y si el chico estudiante de danza, en el camino descubre que es gay? ¿Va usted a amarlo menos? Si no lo deja bailar será gay de todos modos, él va a lamentar que no le permitan expresarse de una manera que habría alimentado su alma, simplemente porque usted pensó que la danza era culpable de su preferencia sexual.

No tengo mucha paciencia con la ignorancia y la intolerancia. También creo que la mamá del posible bailarín debería recordarle al padre la responsabilidad que tiene para con su hijo, para apoyarlo y fomentar sus intereses, para que encuentre su pasión a medida que crece y se convierta en un hombre (y un bailarín profesional, si así lo decide).

Ahora bien, si la objeción principal es que su hijo no podrá hacer dinero como bailarín, cierto, ésta ha sido una preocupación mía también. Julián afortunadamente ha conseguido un contrato con una compañía de ballet en Europa y le va bien económicamente a sus 19 años. Sin embargo, su hijo tendrá que encontrar su propio camino, y si ésto es lo que le apasiona, entonces mi consejo es apoyar económicamente el interés de su hijo mientras él vive en casa y también cuando se ha ido de casa, por un corto período de tiempo. Tomen las decisiones financieras juntos hasta que el chico pueda hacerlo solo.

Nosotros utilizamos los ahorros que serían para la universidad de Julián para pagar su carrera en el School of American Ballet, lo cual le dio no sólo su formación dancística, sino el acceso a las audiciones de la compañía para la que va a trabajar el año que viene. Sin embargo, esto fue después de muchas y largas discusiones entre su madre, Julian y yo.

Deje que su niño bailarín sepa que usted está ahí para él, que sepa que es amado y apreciado, sin importar lo que pase.

Si su hijo tiene éxito o no, toma las decisiones correctas o no, si resulta gay o heterosexual, si se lesiona o se mantiene fuerte y saludable, asegúrese de que siempre sepa que tiene su apoyo. Ese es su trabajo como padre!"


 
‘Male dancer – blue’


70cm x 90cm, oil on canvas, June 2009


© Annett Bank
Para saber más:

Una excelente mirada desde el psicoanálisis sobre los prejuicios que acompañan a la presencia masculina en el ballet. Además, ¿qué hacer cuando nuestra familia está en contra de que realicemos esta actividad? El licenciado en psicología de la Universidad de Buenos Aires, Federico Bosch, nos da las respuestas.
http://www.pasiondelballet.com.ar/2012/06/hombres-en-ballet.html

6 comentarios:

  1. ¡Hola Mariana! Hacía tiempo que no me podía pasar por aquí por los exámenes, pero como siempre tus artículos son muy interesantes. Me ha gustado mucho leer el artículo de este padre y cuánta razón tiene. Aquí en España también hay muchos prejuicios, y son muy pocos los niños que se animan a bailar. Siempre se asocia con ser gay, hay muchos y no pasa nada, pero es una pena que se evite esta actividad para que no le pongan esa etiqueta.
    Un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Arila, como siempre gracias por visitar y por comentar. Sí, es una pena que en estas épocas sigan existiendo prejuicios como si viviéramos en la edad media. Coincido contigo, es una pena. Saludos!

      Eliminar
  2. Por dios increíbles palabras,soy Gonzalo escribo desde mi Argentina querida,(Bs.as),soy bailarín de salsa y todas estas palabras me ayudan a seguir con mas fuerzas,como las de la pagina inicial,muchas gracias mariana por toda esta información y la pasión con la q esta puesta,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Gonzalo! Muchas gracias por tu comentario :) Cierto, todo este blog está hecho con mucho amor y mucha pasión por la danza. Para mi es un gusto enorme compartirlo y conocer a otros apasionados de la danza como tú. Te deseo mucho éxito y te mando un abrazo desde México hasta Argentina!

      Eliminar
  3. hola. me llamo José, soy de Venezuela. Wow realmente las palabras de este padre me llegaron, aunque tengo 19 años y estoy comenzando en el mundo del ballet se que tengo potencial, y aunque no he recibido completamente el apoyo de mi madre, se que, una de las cosas para las cuales nací es el ballet y me esforzare al máximo por cumplir ese sueño. Gracias mariana por tu bloc me gusta mucho. Espero ver cosas nuevas :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola José, muchas gracias por visitar el blog y por tu comentario. Me da gusto que estés enamorado del ballet y que estés dispuesto a esforzarte mucho para conquistarlo pues es la única manera. Te deseo mucho éxito!

      Eliminar