miércoles, 17 de mayo de 2017

Hablemos de... Las Sílfides (Chopiniana)

Las Sílfides es un ballet clásico no narrativo, de un acto; con música de Frédéric Chopin y coreografía de Michel Fokine, de quien se dice que es su máxima obra.
Se presentó por primera vez en los Ballets Rusos de Diaghilev en el Théâtre de Châtelet de París, el 2 de Junio de 1909; con Anna Pavlova, Tamara Karsavina, Maria Baldina y Vaslav Nijinsky como bailarines principales.
Una versión previa a este ballet fue presentado por Fokine en 1908, en San Petersburgo bajo el nombre de Chopiniana, de ahí que también se le conozca con este nombre.


Nadie sabe con exactitud cuando nacieron los famosos "ballets blancos": atmósfera etérea, música suave, vestuarios blancos; cuerpo de baile numeroso, simétrico y perfectamente sincronizado; cisnes, willis, sílfides, etc. Es probable que ya existían antes de La Sílfide, pero fue con esta obra y con la bailarina Marie Taglioni, cuando se hicieron famosos.

Las Sílfides, es un tributo del siglo XX al "ballet blanco".





Théophile Gautier; poeta, dramaturgo, novelista, periodista, crítico literario y fotógrafo francés; se quejaba de que a partir de La Sílfide; los escenarios de París estaban dominados por el tul y la seda blancos, por los copos de nieve, los bosques mágicos, las sombras etéreas y las faldas transparentes. Con el paso del tiempo, el "ballet blanco" pasó de moda y quedó en desuso.
Las Sílfides, lo recupera y lo nutre gracias al desarrollo y la evolución de la técnica clásica; pero lo hace, por primera vez en la historia, sin contar un cuento. En lugar de personajes con personalidades definidas y una narrativa, tenemos simplemente, bailarinas en vestidos blancos y un bailarín en un traje elegante, cuyos movimientos y cuya música, evocan el romanticismo de los ballets de 1830.


Fokine utiliza, por primera vez en un ballet, música de Chopin. Y por primera vez, la coreografía se crea a partir de una melodía que ya existía y que fue hecha para conciertos de salón, no para la danza. Actualmente, la música de Chopin se utiliza en muchas danzas y ballets, ya que debido a su estructura: valses, mazurkas, etc, es ideal para las coreografías e incluso para las clases.


Bajo el título de Chopiniana, el ballet tenía una estructura musical ligeramente diferente con cinco obras de Chopin:

1. Polonesa en La mayor, Op. 40, nº 1,
2. Nocturno en Fa mayor, Op. 15, nº 1,
3. Mazurka en Do sostenido menor, Op. 50, nº 3,
4. Vals en Do sostenido menor, Op. 64, nº 2,
5. Tarantella en La bemol mayor, Op. 43.

En la versión final a la que se le cambió el título por Las Sílfides, Fokine añadió más piezas de Chopin:

1. Preludio en La Mayor (Op. 28, nº 7)
Es tranquila y contemplativa. El telón se levanta y vemos una escena estática: un grupo de bailarinas vestidas de blanco en el jardín de un castillo en ruinas a la luz de la luna
2. Nocturno en La bemol mayor (Op. 32, nº 2)
Ensamble bailado por todo el elenco
3. Vals en Sol bemol mayor (Op. 70, nº 1)
Variación ejecutada por una solista
4. Mazurka en Re mayor (Op. 33, nº 3)
Solo ejecutado por la prima ballerina. Una danza no tan suave, mas abierta y libre, reconocible por la diagonal de grand jetés
5. Mazurka en Do mayor (Op. 67, nº 3)
Solo ejecutado por el único bailarín del elenco
6. Preludio en La mayor (Op. 28, nº 7)
Solo ejecutado por una solista diferente. Se repite la overtura. Las sílfides forman grupos estáticos que evocan las poses típicas del ballet romántico.
7. Vals en Do sostenido menor (Op. 64, nº 2)
Pas de deux ejecutado por la pareja protagonista. El bailarín levanta a la bailarina a través del escenario. Ella parece tan ligera que cualquiera diría que no se requiere ningún esfuerzo para cargarla.
8. Gran Vals en Mi bemol mayor (Op. 18, nº 1)
Ensamble final ejecutado por todo el elenco.






Utilizando una técnica clásica evolucionada, Fokine creó un ballet abstracto con la estructura del ballet romántico. En este ballet nada es precipitado, todo se ejecuta con suavidad sin muestras de virtuosismo o espectacularidad como sucede en otros ballets famosos.

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